Tú y tu soledad

Caminando…

Hace tiempo aprendí que tenía que hacerme amiga de mi soledad.

En nuestra cultura se huye bastante de esos momentos de silencio y de estar a solas con uno mismo/a. Huir de estos momentos, supone perderse una oportunidad maravillosa de conocerse mejor. Hay gente a la que le da miedo conocerse porque ello implica conocer también nuestras sombras.

Luces y sombras. La vida está llena de polaridades.

Tu luz no es nada sin tu sombra y viceversa. Ambas se necesitan. Ambas forman parte de lo que eres. A ambas has de aceptar, para aceptarte a ti mismo/a y tener una buena autoestima.

En una relación de pareja es muy importante que ambos miembros hayan pasado por ese proceso de autoconocimiento para no cargar con mochilas emocionales llenas de miedos y de culpas.

Cuánta más madurez emocional exista en cada miembro de la pareja, más sana y satisfactoria será la relación.

Atrévete a adentrarte en tus rincones más oscuros, allá dónde residen tus vulnerabilidades. Abrázalas, siéntelas y conecta con ellas. Respira. Cuando miras a tus miedos a la cara, éstos pierden fuerza y se desvanecen poco a poco.

Sólo los momentos de soledad abren ante tus ojos este camino liberador, en el que vas perdiendo esos miedos y te vas aceptando tal cual eres.

Primero has de disfrutar de tu soledad para poder disfrutar de tu relación de pareja, sin miedos, sin dependencias emocionales y con total madurez.

Sigue caminando…